TERMOGRAFIA EQUINA

La última tecnología aplicada a la medicina equina permite hoy observar cómo se distribuye y cómo cambia la temperatura superficial del caballo.

Por Dr. Claudio Reynoso

Nueva herramienta para la Medicina Equina de Alta Competencia

La última tecnología aplicada a la medicina equina permite hoy observar cómo se distribuye y cómo cambia la temperatura superficial del caballo.

Conocer cómo responde el caballo al entrenamiento, dónde aparecen asimetrías térmicas y cómo evolucionan esas respuestas a lo largo del tiempo.

Asimetrías térmicas: Es la falta de coincidencia térmica entre regiones corporales bilaterales (como la pierna derecha frente a la izquierda) detectada mediante termografía infrarroja.

La termografía infrarroja permite registrar la radiación infrarroja emitida por la superficie corporal y transformarla en un MAPA TÉRMICO. No muestra directamente una lesión anatómica, pero puede evidenciar modificaciones relacionadas con perfusión superficial, inflamación, actividad muscular y respuestas vasomotoras.

Por eso, una imagen térmica no debe interpretarse simplemente como una fotografía de zonas “calientes” y “frías”.

El verdadero valor está en interpretar el patrón térmico dentro del contexto clínico y deportivo del caballo.

¿CUÁNDO PUEDE SER ÚTIL LA TERMOGRAFÍA?

1. Cuando el caballo aparentemente está bien

Un caballo puede encontrarse entrenando normalmente y no presentar signos clínicos evidentes. Sin embargo, esto no significa necesariamente que todas sus estructuras estén respondiendo de manera óptima a la carga de trabajo.

En el entrenamiento deportivo pueden generarse sobrecargas mecánicas, modificaciones de la perfusión superficial y procesos inflamatorios de baja intensidad que todavía no son evidentes durante la observación clínica habitual.

En estos casos, una evaluación termográfica puede permitir establecer una línea de base individual, un registro objetivo con el cual comparar estudios posteriores.

Una asimetría térmica persistente o un cambio respecto de su propio patrón puede constituir una señal de alerta que justifique una evaluación clínica más profunda, especialmente cuando coincide con cambios en el entrenamiento, rendimiento o comportamiento del caballo.

El objetivo no es esperar a que aparezca una lesión evidente, sino comenzar a conocer cómo responde térmicamente el caballo antes de que exista un problema clínicamente manifiesto.

2. Cuando aparece una claudicación y no está claro dónde buscar

Esta es una de las situaciones clínicamente más interesantes.

Cuando el examen clínico no permite definir con claridad una región de interés, el análisis de la distribución térmica puede aportar información complementaria.

La comparación bilateral y el análisis de asimetrías regionales o focales pueden ayudar a orientar dónde concentrar la investigación clínica.

Esto resulta especialmente interesante en el seguimiento de miembros, articulaciones, tendones, músculos y cascos.

La literatura actual sostiene justamente este papel de la termografía como herramienta complementaria de localización y seguimiento, y no como método diagnóstico independiente.

3. Después del trabajo: ¿cómo respondió térmicamente el caballo?

El ejercicio modifica la producción y disipación de calor y, consecuentemente, la temperatura superficial.

La termografía permite estudiar esa respuesta y observar cómo evoluciona durante la recuperación.

Un estudio publicado en 2026 evaluó caballos sometidos a entrenamiento en cinta y encontró incrementos significativos de temperatura superficial en regiones musculares después del ejercicio, junto con modificaciones en la distribución de las áreas de mayor temperatura.

Esto abre una aplicación especialmente interesante para el caballo atleta:

ANTES DEL TRABAJO → TRABAJO → POST TRABAJO → RECUPERACIÓN

Más que buscar un valor aislado, podemos comenzar a conocer cómo responde térmicamente ese caballo a una determinada carga de trabajo.

Esto puede aportar información complementaria para interpretar su respuesta al ejercicio junto con el examen clínico, la evolución del entrenamiento y otros parámetros deportivos.

TERMOGRAFÍA Y MONTURA

El dorso del caballo atleta merece una consideración especial.

Las diferencias en el contacto entre caballo, montura y jinete pueden modificar la distribución térmica después del ejercicio.

Estudios realizados en caballos de carrera han utilizado patrones térmicos de los paneles de la montura para evaluar diferencias de contacto y distribución de carga.

La termografía no mide directamente la presión ejercida por la montura, pero puede mostrar patrones térmicos compatibles con diferencias de contacto o carga.

Por eso puede constituir una herramienta complementaria dentro de la evaluación del dorso y de la adaptación de la montura.

TERMOGRAFÍA DEL CASCO Y HERRADO

El casco constituye otra región donde la termografía puede aportar información complementaria.

La comparación entre ambos miembros y la evolución antes y después de determinadas intervenciones pueden ser de interés ante:

  • traumatismos;

  • sospecha de contusión;

  • alteraciones relacionadas con el herrado;

  • cambios después del recorte;

  • zonas de dolor o sensibilidad;

  • sospecha clínica de procesos inflamatorios del pie.

Nuevamente, una alteración térmica no confirma por sí misma un diagnóstico.

Su utilidad aumenta cuando se integra con la exploración clínica, la palpación, la evaluación del casco y, cuando corresponde, otros métodos diagnósticos.

MÁS QUE UNA IMAGEN:

LA HISTORIA TÉRMICA DEL CABALLO ATLETA

Quizás uno de los conceptos más interesantes que puede aportar la termografía a la medicina deportiva equina sea dejar de pensar en “una foto térmica”.

Un caballo puede ser estudiado en diferentes momentos:

reposo → entrenamiento → recuperación → seguimiento → aparición de una alteración → recuperación clínica

Cuando las imágenes se obtienen mediante protocolos comparables, podemos comenzar a construir un registro de su comportamiento térmico individual.

Historia Térmica del Caballo Atleta

No se trata solamente de saber cuánto mide la temperatura de una determinada región.

Se trata de conocer el patrón térmico individual del caballo y observar cómo cambia con el entrenamiento, el tiempo y las circunstancias clínicas.

LA TECNOLOGÍA NO REEMPLAZA AL VETERINARIO

La termografía es una herramienta de evaluación complementaria.

La calidad de la información depende de factores como la preparación del caballo, temperatura y humedad ambiental, radiación solar, viento, humedad del pelo, distancia, enfoque, emisividad, posición del animal y estandarización de las imágenes.

La estandarización del protocolo y la reproducibilidad son parte de la herramienta diagnóstica.

La interpretación debe integrar:

ANATOMÍA + TEMPERATURA + SIMETRÍA + DISTRIBUCIÓN + CONTEXTO CLÍNICO + EVOLUCIÓN

UNA NUEVA MIRADA SOBRE EL CABALLO DE COMPETENCIA

La medicina deportiva equina está incorporando cada vez más tecnologías destinadas no solamente a diagnosticar enfermedades, sino también a monitorear al atleta y generar información objetiva a lo largo del tiempo.

TERMOGRAFÍA INFRARROJA EQUINA

Evaluación preventiva • Claudicación • Respuesta al ejercicio • Dorso y montura • Casco y herrado • Seguimiento

Realizamos evaluaciones termográficas equinas mediante protocolos estandarizados, registrando las condiciones del estudio y analizando las imágenes dentro del contexto clínico y deportivo de cada caballo.

Porque conocer al caballo atleta también significa conocer cómo cambia.

Referencias científicas seleccionadas

  1. Howell KJ, Dudek K, Soroko M. (2020). Thermal camera performance and image analysis repeatability in equine thermography. Infrared Physics & Technology, 110, 103447. ScienceDirect

  2. Soroko M, Howell K. (2018). Infrared Thermography: Current Applications in Equine Medicine. Journal of Equine Veterinary Science, 60, 90–96.e2.

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(2018)Assessment of Saddle Fit in Racehorses UsingInfrared Thermography.
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