
ENTRENANDO CON ALTAS TEMPERATURAS
Por Dr. Claudio Reynoso
Introducción
Las altas temperaturas ambientales representan un desafío fisiológico significativo para el caballo deportivo. Su organismo pone en marcha múltiples mecanismos de adaptación destinados a mantener la temperatura corporal dentro de rangos compatibles con la vida y el rendimiento atlético.
Cuando al estrés ambiental se le suma el entrenamiento o la competencia, las exigencias metabólicas aumentan de manera exponencial. En este contexto, no alcanza con entrenar “como siempre”: resulta imprescindible replantear el manejo, los horarios de trabajo, la recuperación y la suplementación para evitar pérdida de rendimiento, fatiga crónica y alteraciones clínicas asociadas al calor.
Durante los meses cálidos, muchas de las consultas veterinarias presentan un patrón repetido de signos y fallas adaptativas que requieren un análisis integral.
Signos clínicos asociados al estrés térmico
Entrenadores y propietarios suelen referir uno o varios de los siguientes signos:
Fatiga precoz durante el trabajo.
Deshidratación evidente o consumo irregular de agua.
Pelaje opaco, sin brillo.
Pérdida progresiva de masa muscular.
Estado general “apagado” o adormecido.
Piel persistentemente caliente.
Mucosas más enrojecidas de lo habitual.
Disminución del apetito.
👉 La combinación e intensidad de estos signos dependerá del grado de estrés térmico, la duración de la exposición y las condiciones de manejo.
El rol crítico del box y el calor crónico
Uno de los factores más subestimados es el calor acumulado dentro del box, especialmente en instalaciones con:
Ventilación deficiente.
Techos bajos o metálicos.
Escasa circulación de aire nocturna.
Este tipo de calor es crónico, silencioso y continuo, y genera consecuencias metabólicas relevantes:
Aumento sostenido de la sudoración.
Mayor deshidratación basal.
Pérdida progresiva de electrolitos.
Desequilibrios metabólicos subclínicos
Frase destacada
“El calor del box no se ve, pero se paga en rendimiento"


Golpe de calor, anhidrosis y mala adaptación térmica
Cuadros como:
Golpe de calor.
Anhidrosis (disminución o ausencia de sudoración).
Hipertermia persistente post-ejercicio.
dificultan severamente la puesta a punto del caballo atleta.
A esto se suman múltiples variables que deben ser consideradas de forma conjunta:
Temperatura y humedad ambiental.
Presión parcial de oxígeno.
Tipo, cantidad y horario de alimentación.
Horarios e intensidad del entrenamiento.
👉 Todo esto debe ser planificado, no improvisado.
La recuperación térmica como indicador clínico clave
Un parámetro simple y altamente informativo es la recuperación de la temperatura corporal rectal luego del ejercicio.
Cuando se observa:
Recuperación térmica lenta o incompleta.
Persistencia de signos clínicos.
Condiciones ambientales adversas.
debemos sospechar una mala adaptación al calor.
Evidencia reciente
Un estudio publicado en Animals (2024) evaluó la aclimatación al calor durante 14 días en caballos olímpicos entrenados a 32 °C y 50–60 % de humedad, demostrando mejoras significativas en la tolerancia térmica y la respuesta fisiológica al ejercicio intenso.
Munsters C., Siegers E., van Oldruitenborgh-Oosterbaan M.
Effect of 14-Day Heat Acclimation on Elite Sport Horses. Animals, 2024;14(4):546.
Fisiopatología de la hipertermia y la fatiga muscular
La hipertermia induce una marcada vasodilatación periférica para facilitar la disipación del calor.
Si bien este mecanismo es esencial, tiene consecuencias relevantes:
Disminución del flujo sanguíneo muscular.
Menor eliminación de metabolitos catabólicos (lactato, radicales libres).
Aumento de la fatiga muscular.
Agravamiento del cuadro por deshidratación y hemoconcentración.
En condiciones ambientales desfavorables, la disipación de calor se ve limitada, perpetuando el círculo hipertermia–fatiga–bajo rendimiento.


Pérdida de masa muscular asociada al estrés térmico
La pérdida de masa muscular no es inevitable ni meramente estética: es la consecuencia de varios mecanismos fisiopatológicos que actúan de forma simultánea.
1. Redistribución del flujo sanguíneo
La prioridad termorreguladora reduce la perfusión muscular, generando un ambiente metabólico desfavorable para la síntesis proteica.
👉 El músculo entra en modo supervivencia, no en modo crecimiento.
2. Deshidratación y desequilibrio electrolítico
La pérdida de sodio, cloruro, potasio y magnesio altera la función contráctil y favorece la fatiga.
3. Estado hipercatabólico
El estrés térmico incrementa cortisol y catecolaminas, favoreciendo la proteólisis muscular y el balance nitrogenado negativo.
Frase clave
"Con calor sostenido, el músculo se usa como combustible."
4. Menor ingesta de alimento
La reducción del consumo energético y proteico impide sostener la masa muscular existente.
5. Estrés oxidativo
El aumento de radicales libres enlentece la reparación muscular y favorece la degradación sobre la síntesis.
6. Entrenamiento no adaptado al calor
Mantener volumen e intensidad sin ajustes transforma el estímulo en desgaste.
7. Déficit de minerales clave
Sodio, potasio, magnesio, zinc, cobre y selenio son esenciales para la función muscular y mitocondrial.
Estrategias terapéuticas y de manejo
Estas situaciones requieren intervenciones específicas, orientadas a preservar salud, masa muscular y rendimiento.
Pilares fundamentales
✔ Reposición adecuada de electrolitos.
✔ Uso racional de antioxidantes para reducir daño oxidativo.
✔ Ajuste de horarios de trabajo y descanso.
✔ Optimización ambiental del box (ventilación, sombra, control térmico).


Aclaración clínica importante
El pulmón no es el responsable primario de la fatiga inducida por calor, salvo patología respiratoria específica.
El uso empírico de broncodilatadores en caballos fatigados por calor suele retrasar la resolución real del problema, que es:
Metabólico.
Térmico.
Hidroelectrolítico.
👉 Tratar el síntoma equivocado retrasa la solución correcta.
Conclusión
El estrés térmico es un desafío fisiológico complejo que impacta directamente en:
Rendimiento.
Recuperación.
Salud muscular.
Bienestar general del caballo deportivo.
La identificación temprana de signos, la comprensión de la fisiopatología y la adaptación profesional del manejo permiten evitar pérdidas deportivas y cuadros clínicos más graves.
Llamado a la acción
Si tu caballo se fatiga más con el calor, no lo normalices.
Evaluar manejo, hidratación y suplementación a tiempo marca la diferencia entre sostener el rendimiento o perderlo.
Fuentes
Kang H., Zsoldos R.R., et al. Heat stress in horses: a literature review. Int J Biometeorol, 2023. Revisión de fisiología térmica y consecuencias clínicas del estrés por calor en caballos.
Munsters C., Siegers E., van Oldruitenborgh-Oosterbaan M. Effect of a 14-Day Period of Heat Acclimation on Horses… Animals (Basel), 2024. Evidencia experimental de aclimatación térmica en caballos de élite.
Estudio en Physiological Reports (2024): aclimatación al calor mejora rendimiento y aumenta HSP70/90 en músculo esquelético de Thoroughbreds.
Lisboa et al. Evaluation… two methods of post-exercise cooling… PubMed, 2023. Efectividad de métodos de enfriamiento en caballos tras ejercicio en calor.


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